De las cosas que no entiendo (versión resumida).

 

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De las cosas claras y el chocolate espeso, llega…

Charles Bukowski (si se me permite hacer un pequeño juicio de valor, uno de los mejores escritores del llamado ‘’realismo sucio’’  que ademas estaba altamente bien influenciado por escritores de la Generación Beat) sentenció ‘’me gustan las personas desesperadas, con mentes rotas y destinos rotos. Están llenos de sorpresas y explosiones’’.

Pues bien, no podría estar más de acuerdo con tal manifestación. La gente rota es especial, es especialmente fuerte porque tarde o temprano va a recomponerse, y cuando lo haga va a volver con sus mil pedazos pegados; pero cada uno de esos pedazos habrá recobrado tanta fuerza que el conjunto creará una energía brutal. Sin embargo hay gente que no lo entiende, que la gente rota le da lástima, que cree que va a entrometerse entrando con su ‘’tristeza‘’ en ese estado ‘’zen‘’ que ellos han conseguido desarrollar  con el paso del tiempo, y no entiendo que haya gente que piense así, quizás es que soy una marginada por sostener esta afirmación… no lo sé, pero me parecen personas maravillosas y que siempre me piden que les descubra. Alguien que me conoce bien me dijo ‘’tienes una manía horrible de querer hacer un mundo mejor para los demás y eso algún día acabará contigo‘, pues bueno, no soy precisamente la Madre Teresa de Calcuta y a veces soy muy egoísta, pero esta gente que venía describiendo capta mi atención hasta que consigue que me olvide de mi misma y se que eso no es bueno, pero no puedo no dejarlo ser.  Y a la gente que no le entiende no le puedo entender yo, así que esta paradoja puede encabezar la lista de cosas que no entiendo.

 

 

Tampoco entiendo esa extraña manía que se ha venido adoptando con el paso del tiempo de crear una serie de estereotipos idiotas que encima pretenden que nos creamos. Que si un beso es más bonito bajo la lluvia, que si en la primera ‘’cita’’ (si es que alguien sigue utilizando este término) no debes ir más allá de un par de besos tontos, que si no puedes vivir las cosas con demasiada intensidad porque se acaban antes, que cuanto más duele es porque el amor es más verdadero, que lo que no te mata te hace más fuerte… Con todos mis respetos procedo a dirigirme a los genios a los que se les ocurrieron estas tonterías, seré rápida: ¿en qué estaban ustedes pensando?

En serio, vamos a pensar todos con cabeza (hagamos como que tenemos por una vez, va), y es que si nos damos un beso debajo de la lluvia nos mojamos y nos resfriamos, si la primera vez que conocemos a alguien queremos invitarle a subir a nuestra casa lo hacemos (y no, no quiere decir que estemos buscando mantener única y exclusivamente relaciones sexuales ni que sea una desfachatez), si vivimos las cosas sin intensidad se volverán aburridas, si duele no es amor (particularmente para mi es un calvario y no lo quiero ni lejos), y si hace tanto daño que casi te mata no te hará más fuerte, te volverá más rabiosa, más desconfiada y probablemente no quieras volver a experimentar en tu vida nada que sea ni medio parecido a eso. No entiendo los estereotipos mentales, al final un estereotipo es una generalización y siempre he dicho que aunque sea muy cómodo no se puede generalizar, las generalizaciones son injustas. Hola supuesto siglo XXI. 

A mi lo que me gusta es la S E R E N D I P I A, esas cosas que pasan por casualidad, esas cosas que no se planean, que siguen su curso (desde aquí me pido perdón por las veces que no supe dejar que así fuera, por tonta) y que cuando empiezan a pasar no puedes parar de pensar en ellas porque es lo más parecido a la octava maravilla del mundo.

Muchas veces no entiendo a las personas (aunque supongo que no soy la única, incomprendida quejica a la que le pasa esto). Y aunque precisamente respecto a esto podría escribir algo más largo de lo que lo podrían ser las memorias de Stephen Hawkin intentaré ser relativamente breve. Por encima de todo no entiendo a las personas que mienten, si quieren blanco, ¿por qué dicen negro? Si son así, ¿por qué dicen que son asá? Si no quieren hacer algo, ¿por qué se prestan voluntarios? Si están mal ¿por qué tienen que decir que están bien? Seguro que alguien (¡hola queridos Marisabidillos!) viene a decirme ahora que lo hacen por los demás y que tienen un motivo detrás y bla, bla, bla. Pues lo siento, pero para mi esto no está justificado, en el momento en el que mientes el resto de motivos que tuvieres caen detrás.

Tampoco entiendo a las personas que no luchan por lo que quieren, que se quedan ahí sentadas, viendo llover, porque claro, ¡es muy probable que la solución o lo que quieres te caiga del cielo!. De verdad, que es que me supera. Por favor un poquito de sangre en las venas y menos horchata, vamos a ser un poquito soñadores aunque conservemos los pies en la arena (nunca en la tierra) y vamos a superarnos a nosotros mismos para poder ir a por aquello que queremos. Si no tienes esto último claro, mejor quédate viendo llover en tu ventana, pero lejos de mi, por favor.

Por último, dentro del top de las cosas que no entiendo (en esta versión resumida, y no es que me considere tonta), estoy yo misma. Me frustro, me suelo crear grandes frustraciones, no obstante, intento (que ya es algo) que cada vez me importe menos aquello que no puedo controlar. A veces puedo ser culpable de sufrir bipolaridad. Tan pronto me voy a comer el mundo y voy a pensar en el presente, tan pronto no puedo parar de pensar en recuerdos que tendrían que estar en el cajón de las cosas que me intentaron ayudar a entender como funciona el mundo, pero que se quedaron ahí; en el intento, y que no tienen que salir más. Me prometo no hacer algo y a los cinco minutos ya lo tengo hecho a mitad. Quiero quedarme una temporada tranquila donde estoy y al día siguiente estoy sacando un billete de avión, de tren o de bicicleta si hace falta, todo sea por moverme. Cuanto más quiero centrarme en algo más me descentro, cuanto más cerca estoy de la estabilidad sana más me empeño en dar marcha atrás. Soy pura contradicción, pero no está tan mal, aunque no lo entienda al final solo hay que saber llevarlo y saber que no puedes contar con tu cabeza traicionera. Simplemente son formas de vida y maneras.

DS

 

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Mis héroes del sábado.

 

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‘’Van por ahí los héroes del sábado. ¿Dónde están, los que pueden parar el mundo solo con mirar?’’

 

En un día tan lleno de magia como hoy, tengo antojo de hablar de ellos, de mis amigos, de mis amigas, y es que el mejor regalo, siempre, sin excepción; son ellos. Son ellos, los que se sientan conmigo alrededor de cualquier mesa y hacen que siempre parezca la misma mesa. Son ellos, los que con pocas (o muchas) cervezas son capaces de arreglar el mundo, en concreto mi mundo; con sabios, (y otros no tan sabios pero igualmente válidos para un despropósito de persona como yo) consejos.

Son ellos, son ellas, quienes cada vez que nos vemos, después de poco o mucho tiempo, me ayudan a encontrarme cuando más perdida me siento, a sacar mi yo, por muy escondido que haya podido estar. A darme cuenta de lo afortunada que soy, de que quizás me falten muchas cosas pero no las necesito, porque tengo personas, personas que me quieren, personas que por mi han hecho una y otra vez cientos de miles de kilómetros para verme, para darme un abrazo y recordarme que hay cosas que duran, más que las pilas Duracell.

Viene a mi cabeza el tópico de que los amigos son la familia que escogemos, pues ¡joder! bendito sea ese tópico, y es que por una vez me sorprendo de mi misma porque he hecho la mejor elección del mundo con vosotros.

 

 

Que ellos son paz en tus días de guerra, cariño en tus días fríos,  cielo en tus días de infierno, risas incontrolables (sí amigas, de esas que se gira el bar a mirarnos) en tus días de llantos, cervezas en tus días de Aquarius (de limón por favor). Que ellos son quienes te llevan a casa cuando no puedes más, quienes te quitan los tacones y se quedan a dormir y al día siguiente hacen nuestro ya conocido paseo de la vergüenza. Quienes te escuchan repetir las mismas historias una y otra vez, sin que nada haya cambiado de un relato a otro, simplemente porque necesitas darle vueltas en alto. Quienes te pueden decir ‘’te lo dije’’ y tu les respondes con una mirada de complicidad mientras te ríes de ti misma porque sabes que tienen razón.  Quienes pese a tu intensa manía de reincidir en los mismos errores te curan diciendo ‘’de todo se sale, en peores plazas hemos toreado’’. Quienes tienen tus logros por suyos. A resumidas cuentas y como una de ellas me decía el otro día, ‘’quienes serían capaces de enterrar un cadáver contigo si hiciera falta’’.

Una de las reflexiones más importantes a la que he llegado a lo largo de los años es que mi hogar no es un lugar concreto, mi hogar son las personas, mi hogar son ellos y ellas. Gracias amigos, gracias por estar conmigo en la distancia de manera incondicional, gracias por nuestros momentos, porque son nuestros y de nadie más.

 

DS.

 

 

Brindo por los despropósitos.

‘’Cuando sonríes se me pasa.

– ¿El qué?

Las penas, la vida… todo.’’ Matthew Rivera.

 

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Y es que la vida pasa, las horas se consumen, los minutos corren, los segundos vuelan. Un año que se va, otro que está por llegar. Seamos como todo el mundo! Vamos a hacer una lista de propósitos! Una lista de esas de propósitos de año nuevo que incluso la vecina del quinto que nunca da los buenos días sabe que no vamos a cumplir.

 

No cuentes conmigo, y es que cuando quieras darte cuenta, esa lista de expectativas que disfrazamos como propósitos carecerá de sentido, y es que la vida es eso; la vida es lo que pasa y no puedes controlar, aquello que llega de repente y rompe tus esquemas, altera tus planes e incluso te crea situaciones de bloqueo mental hasta que entiendes lo que está sucediendo. Es la vida y las circunstancias las que te cambian.

Quizás sea porque como me dice mi familia ‘’siempre he vivido nómadamente’’, pero para mi lo mejor de la vida son los cambios, de lo que sea, pero cambios. Supongo que por tanto mi peor enemigo es la monotonía (a parte de la impaciencia pero eso hoy no viene al caso) y ese el motivo que me impulsa a ser un cambio constante, una especie de huracán.

 

Respecto a ti, que me lees, es-pa-bi-la, se valiente, levántate un 28 de diciembre, 12 de abril o 3 de noviembre y empieza a darte cuenta de lo que te rodea, se consciente de que están llegando cambios, continuamente; que es solo una cuestión de tiempo, y que mientras se dibuja en tu cabeza el símbolo de la interrogación es cuando tienes que estar preparado para asimilar esos cambios, y no significa que tenga que comenzar un nuevo año para que estés abierto a ellos, ni tampoco significa que tengas que estar la semana de antes estrujándote la cabeza pensando en que quieres cambiar, sino que significa que bienvenido sea lo nuevo que nos abre la mente, que nos permite mejorar, que nos hace ser más inquietos.

No creo en el karma ese y es que “no todo el mundo tiene lo que se merece ni todo el mundo se merece lo que tiene”, tampoco creo en las casualidades y es que mi vida me demuestra que todo pasa por algo, que siempre aprenderé algo de cada nuevo acontecimiento que se me pone por delante y que todo tiene una razón de ser. Hay veces que me planteo en qué me queda creer, y es entonces cuando me doy cuenta que no tengo la necesidad de saberlo, porque lo que sí que sé es que creo en los milagros, y que lo único que quiero es que el próximo año me deje seguir disfrutando de los milagros que ya me ha regalado y que si vienen más siempre serán recibidos con una sonrisa.

 

Déjense de tanta lista de propósitos de año nuevo, y dedíquense a tener los ojos más abiertos a la vez que el corazón, con eso suele ser suficiente.

En cuanto a mi, mañana vuelvo a casa y se que voy a estar una semana explotando de felicidad con cosas insignificantes para el resto de personas, que voy a estar absolutamente en paz, por tanto tengan un feliz comienzo del año 2018 y brinden mucho por los despropósitos!

DS

 

Saber ser un niño.

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9 de diciembre, Cabo de Palos (Murcia)

 

Otra semana que se acaba, otro domingo, otra resaca. Otro domingo fuera de juego, otro domingo de interrogantes. El domingo es por excelencia el día de los interrogantes pero qué bien sabe cuando encontramos alguna respuesta a esos interrogantes (o cuando creemos haberla encontrado).

Hace relativamente poco tuve la oportunidad de escuchar una ponencia sobre la inteligencia emocional en la que me hicieron una reflexión plausible. Esta reflexión decía que las personas más felices son los niños y el por qué se debe a que viven en el presente, no piensan en el pasado ni en el futuro. Y es que hay que levantar el ancla, dejarse de los equívocos de ayer y de los miedos de mañana.

 

 

Tenemos que saber cerrar etapas de nuestra vida. El querer permanecer en el pasado más tiempo del que es estrictamente necesario para asimilar lo sucedido y vivir sus consecuencias, es un error que solo conlleva a no saber clausurar momentos de la vida que ya han sido. Podemos hablar de infinidad de cosas, de una relación, un trabajo, una casa, una ciudad, una amistad… deja de darle vueltas, ya no eres esa persona, ahora tienes unas nuevas circunstancias que en la mayoría de casos te habrán llevado a evolucionar.

Sé esa nueva persona, mejorada, esa que ha cerrado el círculo, el capítulo, el libro o como lo quieras llamar. Y ponte la sonrisa que te queda muy bien.

DS.

Diciembre, qué bueno que viniste!

 

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2 de diciembre de 2017. Soria

 

Diciembre siempre ha sido uno de mis meses favoritos del año (el otro, por descontado, es junio). Supongo que es un mes de inflexión, un mes en el que ’’vale todo’’, en el que la gente decide ser ‘’más valiente’’ y hacer esas cosas que no ha hecho durante el resto del año y se había propuesto hacer. Para los cinéfilos diré que es el mes de ‘’La Purga’’.

Me gusta por muchos motivos, me gusta por el espíritu navideño que empieza a recorrer las calles, por saber que hace frío fuera pero que delante de una chimenea todo es mejor, porque se me ponen las mejillas sonrosadas con facilidad, porque mi señora madre empieza con los caldos que huelen que alimentan, porque todo el mundo trata de limpiar su conciencia para que el año que viene sea mejor, pero sobre todo me gusta porque soy capaz de echar la vista atrás de manera crítica.

Echar la vista atrás no quiere decir que lo haga a modo de reprimenda personal, todo lo contrario, me doy cuenta de lo que tengo, de lo que estoy viviendo y de lo que ya he vivido. Me doy cuenta de la intensidad de las cosas, porque la vida no es lo que vivimos, sino lo que creemos vivir.

 

 

Este año he aprendido um novo idioma (muito lindo), me he graduado, he empezado un master y he empezado a trabajar. He vivido en dos países y en tres ciudades diferentes. He conocido a gente de todas partes del mundo, he profundizado en algunas amistades y he dejado partir aquellas que ya no procedían. He conocido gente maravillosa (y es algo que sorprendentemente nunca para) y de paso he aprendido a distinguir quién no lo es. Seguimos los cuatro juntos, y Whopper.

He cogido 20 aviones y 300 autobuses (denada ALSA). He conocido las Islas Azores (los habitantes de Mosteiros nunca se van a olvidar de mi lucha de pitidos para que el perro me dejara continuar por la carretera), he recorrido Portugal de norte a sur, he visitado Alemania, París y he disfrutado de Formentera e Ibiza. He conocido Granada y he ”vuelto para volver” a mis queridos extremos peninsulares (Cádiz y las Rías Baixas).

He cerrado heridas del pasado y he conseguido que casi no duelan, prueba a echarles alcohol, apenas escuecen ya. Me he reencontrado con viejas glorias. Me he cruzado con gente fascinante, de hecho alguno sigue fascinándome aún cuando no quiere y haciendo que crezcan mis ganas por seguir dejándome fascinar.

He recuperado mis buenos y viejos gustos musicales. He cogido el gusto de leer en otros idiomas. He abandonado un poco mi espiritualidad. He decidido que mi dulce favorito es el chocolate con naranja pero que mi fruta favorita es el coco. Me he hecho campeona en salto de valla portuguesa. He visto series en tres días y a la vez he dejado series a medias.

Creo que este año ha sido un año de los que marcan, de los que dejan huella, y aunque muchas veces las situaciones negativas parezca que han superado a las positivas, siendo sincera conmigo misma, la balanza se inclina hacia el lado de las cosas menos malas. Si aún no habéis hecho esta pequeña reflexión personal, os invito a que echéis la vista atrás y lo hagáis.

Y de paso, si tenéis un poco de tiempo libre, recordad, DS.

Puro sentimiento.

 

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”Déjame que hoy te lleve a la costa de repente, hace un día radiante de principio de Noviembre, déjame que hoy te lleve, en la playa ya no hay nadie..”

 

Cuántas veces has estado rodeado de gente, te has sentido solo y fuera de lugar? Cuántas veces has tenido la sensación de que podías volverte invisible cuándo llueve y nadie lo notaría? Cuántas veces te has preguntado por qué? Cuántas veces te has preguntado cuántas?

Nuestro sitio no nos lo dan en el momento en el que llegamos al mundo, nuestro sitio es algo que cada uno tiene que ir construyendo para si mismo, con cuidado y con la idea en la cabeza de que con quien más tiempo pasarás en la vida es contigo mismo. A veces nuestro sitio cambia, y ese periodo entre que te vas y llegas es más amargo que la momordica charantia, (también conocida para los amigos como el melón amargo o el cundeamor chino).

Pero, párate, piensa un momento; que ocurre con los sabores amargos? Párate, piensa otro momento, sí, te hablo a ti. Piensa ahora en el primer trago que le diste a la que fue tu primera cerveza, en la calada que le diste a el que fue tu primer un cigarro o en el sorbo que le diste a el que fue el primer gin tonic que te tomaste (aunque a mi dónde siga habiendo un buen whisky…). A nadie le gusta la primera vez, y quien diga lo contrario, permitidme deciros, que miente señores. Sin embargo, te acostumbras, y la segunda vez ya no te sabe tan amargo, la tercera parece que te empieza a decir algo, pero es en la cuarta cuando te das cuenta de que te gusta y quieres más.

Esa sensación se puede ajustar en cierto modo a lo que nos ocurre ante los cambios por los que pasamos mientras vamos llegando a nuestro sitio. Dan miedo y a veces son duros, te amargan en ciertas ocasiones pero un día de repente sabes ver lo bueno que tienen, y te gustan y ves que sonreír es fácil, reaccionas, espabilas y entiendes que través de esos nuevos comienzos has ido creando lo que hoy supone tu vida. Llegados a ese punto ya tenemos nuestro sitio, ahora hay que saber vivir en él y elegir con que personas compartirás los momentos que pasarás. ”I’m gonna find my way…”

 

 

Yo siempre he sido de perseguir lo que quiero, nunca he sabido sentarme a esperarlo. Siempre he sido impaciente, intesita, pero a la vez muy consecuente. Me gustan las cosas para antes de ayer pero poder disfrutarlas a largo plazo. Y la combinación de estos factores controlados me está permitiendo encontrar ese sitio y saber disfrutarlo. Y tú, si lo has encontrado pero tienes miedo, corre, corre con ganas al sitio en el que consigas ser feliz, porque nunca es tarde para darse cuenta de lo que uno realmente desea en la vida. Al final la vida es puro sentimiento.

Y recuerda, DS.

 

Y esto es el ”positive state of mind”.

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A veces te das  cuenta de que la vida es bonita, y no, no es un anuncio de Desigual. Que solo tenemos que encontrar aquello que nos mueve, aquello que nos hace sentirnos vivos y que nos despierta el sentimiento de querer descubrir, de querer crecer, de querer evolucionar como personas.

A veces, las menos; algo ocurre, alguien se cruza en tu camino, algo ocasiona que te despiertes del letargo, que busques una mejora y que capacidades que desconocías que existían en ti empiecen a desarrollarse solas, y quieran salir, y quieran gritarle al mundo que estaban dentro de ti y que ahora no se pueden callar.

A veces los lunes son menos lunes. Parece una semana de tantas, una semana sin ningún tipo de alteración en tu rutina, hasta que te das cuenta que oyes pero no escuchas porque aunque quieras hacerlo tu mente y tu alma están a un millón de kilómetros de aquí. Y todo comienza a dar vueltas, no entiendes nada de lo que sucede a tu alrededor, pero déjame darte un consejo, si lo que te ocurre te gusta y a la vez te da miedo, entonces es que vamos por el buen camino.

Deja atrás lo que te atormenta. Soy de la opinión de que todo lo que nos sucede en la vida es por un motivo, tiene una finalidad, y si algo no ha sido, es porque no tiene que ser, y porque la vida te está reservando algo mejor. Aún con la existencia de esta reserva, necesitas un ingrediente más, necesitas ganas, y cuando se lo añadas verás que es una receta casi tan mágica como la de la Coca-Cola.

Decides darte otra oportunidad a ti mismo, decides que vales y que te quedan tantas cosas por descubrir que no es el momento de parar. Sal ahí fuera, y abre los ojos, deja que los rayos del sol del invierno penetren tu piel hasta lo más profundo, hasta que te hagan sentir lleno de energía. Comparte esa energía, despréndela, irrádiala, comete el mundo, con los ojos y también con tus pasos, y si no es mucho pedir, disfruta de esa aventura en compañía, porque lo que se se vive con alguien sabe dos veces bueno.

Y recuerda, DS